Tango: El símbolo de la rebeldía

por Mariana Sosa

 

 

tangoSe dice que el origen remoto del tango danza, está en las country dance inglesas del siglo XVI.
Estas danzas se bailaban a partir de coreografías muy simples, donde hombres y mujeres se enfrentaban en filas e intercambiaban su lugar, tomándose apenas de las manos.
Cuentan que las country dance fueron bailadas después en Francia, donde su nombre mutó en “contradanzas”, y luego en España, donde, después del minué, eran las danzas más populares en las fiestas de la Corte. Desde allí las llevaron a la isla “La Española”, territorio de Haití y República Dominicana.
En ese lugar, habitado en su mayoría por negros, sufrieron la modificación aportada por éstos a todo lo que ejecutaban, como acto de rebeldía frente al poder de sus amos: el ritmo de tango y la mecánica de disociación entre los movimientos del tronco y de las piernas.

Foto: Johan Bøgh (Dinamarca)
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Después pasaron por Cuba, y se convirtieron en “contradanzas cubanas”, donde simplificaron más aún sus coreografías, volviéndolas más accesibles al pueblo. En el Río de la Plata se bailaban contradanzas españolas y cuadrillas (variantes de la contradanza francesa) desde principios de 1800, pero las contradanzas rurales argentinas son anteriores a éstas, por lo cual se deduce que devienen de las country dance inglesas.

Aquí, el tango empezó siendo la forma de expresión de un sector de la población que existió en Bs. As. hacia fines de 1800, que en busca de su identidad, se opuso a lo establecido.
Este sector se formó a partir del encuentro de dos grupos excluidos: los gauchos y los inmigrantes europeos.

Los gauchos, hombres que venían del interior. Eran nómades, vivían fuera de la ley y tuvieron que acercarse a la ciudad en busca de recursos para subsistir, cuando los campos en los que encontraban habitualmente animales sueltos para alimentarse, eran alambrados al ser privatizados.

Los inmigrantes europeos, españoles e italianos venían también del campo buscando tierras para. Su primera semana en Buenos Aires la pasaban en los hoteles para inmigrantes que estaban en Retiro, pero tenían que irse cuando llegaba un nuevo barco con más inmigrantes. Como en general no habían encontrado trabajo en esa primera semana, no podían quedarse en el centro de la ciudad, entonces se instalaban en los suburbios. Estos hombres venían solos, pensando en establecerse aquí y traer luego a sus familias, o en volver a Europa
después de “hacerse la América”.

Por eso, por su origen, el tango fue inmediatamente rechazado. Era la expresión de un grupo de varones, socialmente mal vistos, que luego fueron incorporando a algunas mujeres, también marginadas, de los prostíbulos, que, al no conocer la danza y sus códigos, “se dejaban llevar” al bailar, ejecutando lo que el hombre les indicaba con su cuerpo. Algo que no sucedía cuando el tango era bailado entre hombres: los dos integrantes de la pareja conocían ambos roles y ninguno era más importante o tenía mas poder que el otro. El baile era obra de los dos.

En cuanto a la música, al primer aporte de los tambores de los negros, aquí se suma el de la guitarra criolla, y es entonces donde se produce la transformación musical.
Los primeros inmigrantes, los famosos “cocoliche” (porque hablaban un español casi ininteligible), bailaron el tango a su manera, que estaba teñida de la dinámica que conocían del vals: bailar en pareja, en contacto, circulando en pasillo por la pista, con coreografías determinadas, de traslación, pisando a tiempo y con continuidad, y donde cada integrante de la pareja conservaba su lugar inalterable.

Sus descendientes, en cambio, se fueron mezclando con los habitantes de los barrios, y es a partir de ese momento que se empieza a formar este nuevo grupo que en busca de una identidad, comienza por oponerse a lo establecido.

El lunfardo es la forma de expresión más elocuente de esa rebeldía: hablaban al revés, cambiaban el orden interno de las palabras. Y el tango danza, como ritual, se convierte en símbolo de esa búsqueda.

La manera en que se bailó ese primer tango, entonces, rompió con lo establecido para el resto de las danzas populares y estuvo sellada por cada sector social y cada barrio en el que se lo bailó en sus orígenes.

Y aunque actualmente ya no perdura en esta danza su carácter de ritual, de expresión de un grupo particular, como sucedió en sus inicios, se mantienen en ella aspectos esenciales que hacen que lo importante sea el cómo, la manera de bailarlo, más que las formas. En el tango no están previstas las formas. Sólo existen algunas figuras básicas que se usarán y se combinarán arbitrariamente según las necesidades en la pista o se crearán nuevas en cada situación, convirtiéndose así en una danza de improvisación.

tangoAsí, lo que en otra danza podría considerarse error coreográfico al bailar, en el tango aparece como oportunidad para la creación, plagada tanto de movimientos como de pausas, del negarse a bailar, o suspender el movimiento sin interrumpir el baile (también característico de la improvisación.

Pausas que nunca estarán prefijadas, ni tienen que coincidir necesariamente con la pausa musical o con la suspensión rítmica de la música. Sobre esto, el bailarín Carlos Gavito, decía: “a veces cuando bailo siento que la música es tan sublime que cualquier movimiento estaría de más, así que hago una pausa para escucharla”.

Es una danza de pareja en contacto, en la que el espacio de cada uno pude ser invadido por el otro, también a diferencia del vals. La conexión es el elemento primordial para la improvisación. Y esta improvisación es responsabilidad de ambos en todo momento. Entre los dos construyen la danza.

Para lograr esto son fundamentales la relajación y la conciencia del propio movimiento, el alerta y una dinámica puesta en la intención, evitando los movimientos mecánicos.
En el tango, además, se comparte libremente el espacio en la pista. Se respeta solamente el sentido de circulación y cada pareja se adapta a los movimientos del resto de los bailarines. Todas las parejas crean su danza simultáneamente, a partir de esta circunstancia.

Foto: Roy Wichert-Gonsalves (Alemania)
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El tango se baila a partir de la melodía, a diferencia del resto de los bailes populares, que se apoyan en los ritmos. Nos movemos a partir de lo que lo que provoca la música en cada uno, buscando el encuentro, el juego. Y fundamentalmente, esta danza implica una lógica corporal, que deriva de las costumbres del gaucho que afectaban su postura, su andar, de la forma en que peleaba (se dice que imitando a los gallos de riña), al enfrentar a su adversario con el pecho, amagando movimientos para evitar recibir una cuchillada por la espalda; desplazándose con ochos hacia adelante y atrás, mediante torsiones, con los pies rozándose entre sí y al piso; de su cuerpo acostumbrado a montar a caballo, dejando siempre las rodillas destrabadas, disponibles para mantener siempre un mismo nivel.

Esta dinámica también se practicaba en un juego muy común en esa época: el visteo, en el que ambos participantes enfrentaban sus torsos, desplazándose en círculo con un palo quemado en la punta, tratando de tiznar al oponente.

Por eso, el tango inaugura, además, el uso del torso, a diferencia del resto de las danzas que son pélvicas, como punto de origen del movimiento y la conexión.Por esta actitud corporal del gaucho, se dice que el tango es alarde, competencia, desafío, es oposición, rebeldía. Y esto, sumado al sentimiento de desarraigo del inmigrante europeo, lo apartan de ser una danza festiva, lo tiñen de nostalgia por lo perdido, lo añorado.
Por eso, a diferencia de otras danzas populares, el tango es un baile de introspección, de sensibilidad.

En el comienzo, el tango se bailaba de una manera simple, muy llana.
Primero fue la milonga, siempre a partir del sonido de alguna guitarra. Y de la milonga nació el tango antiguo, o canyengue, junto con las rudimentarias formaciones musicales de la guardia vieja. De a poco la danza se fue complejizando. Se introdujeron cortes y cada vez el espacio de la pareja se invadió más. Las figuras fueron apareciendo por necesidades espaciales y luego, por
repetición, se fueron transformando en secuencias o coreografías simples. Y, como a diferencia de la mayoría de las danzas en las que en las clases bajas imitan a las altas en su expresión, en el caso del tango es un grupo marginado el que crea e impone una estética. Tardó mucho en ser aceptado socialmente, como baile de salón.

Al principio, en estos ámbitos no estaban permitidas las expresiones con el torso, y las parejas debían bailar con una pañuelito entre las manos, para evitar el contacto.
En general, las madres acompañaban a sus hijas al baile y, si veían alguna actitud que les resultara sospechosa en el bailarín, intervenían inmediatamente. Por eso, todo debía suceder entre las piernas y los pies de la pareja, que en el amontonamiento de la pista eran difíciles de identificar, y esa situación se volvió una circunstancia más para la improvisación.

Cuentan que de ahí, probablemente, hayan nacido los “sangwiches”, las barridas, las paradas...
De las primeras milongas interpretadas con guitarra y los “agrupamientos de la guardia vieja”, se fue llegando hasta las orquestas típicas, y esto también, desde ya, influyó en la estética de la danza.

La manera de bailar se fue estilizando y haciéndose cada vez más elegante.
Y el tango, por ser una danza popular, sigue recibiendo siempre influencias culturales de cada época y lugar en que es bailado, pero los elementos esenciales, siguen siendo los del origen.
Muchos bailarines, se atribuyen la autoría de un sin fin de secuencias y movimientos en el tango.
Es posible que muchos movimientos “pertenezcan” a la pareja que los bailó la primera vez. Como también es cierto que si se baila el tango a partir de la lógica mencionada, muchos movimientos que surgen aparentemente de manera espontánea y personal, son en realidad la respuesta corporal más coherente y sintética a situaciones que se presentan comúnmente en la pista.

Lo fundamental para bailar el tango es entrenarse en la manera, para que las formas surjan natural y libremente, sin pasar por el plano de las ideas o la memoria, sino surgiendo de la creación de cada pareja a cada momento.